Ferrocromo. Un artículo de SrSanches con Los Secretos, Gabinete Caligari, Cucho y alguno más.


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Tarde de miércoles y reunión de trabajo cerca de Sol, la excusa perfecta para a la salida, dar una vuelta rápida por mi abandonada Fnac. Lejos quedaron las visitas, casi diarias a mi templo favorito de Callao, por suerte para mi bolsillo.

Atravieso el hall de entrada que he pisado miles de veces y miro hacia arriba como si no supiera por dónde empezar. Entre vitrinas de objetos y productos, un gran panel informativo de pantalla led se levanta hasta el techo y cambia ofreciendo novedades, ofertas y eventos varios. En uno de ellos aparecen Los Secretos. 26 de septiembre. Presentación de nuevo disco Mi Paraíso a las 19h. y concierto gratis hasta completar aforo. Compruebo el móvil y me dice que hoy es 26 y que hay menos de dos horas para ir a por la cámara de fotos y volver. De sobra.

La presentación es en el Forum, espacio para eventos y variedades. Entre una exposición de Pedro Jarreño y frente a unas 60 sillas alineadas en filas de ocho hay tres guitarras acústicas, una de ellas una Guild de 12 cuerdas, un pequeño teclado y dos micros. Puntualmente a las 19h. aparecen Álvaro Urquijo, Ramón Arroyo y Jesús Redondo –que bien podía ser el hermano gemelo de Paco Nadal haciendo escala de uno de sus viajes, son clavados-.

Antes de empezar saludos y palabras de agradecimiento a los presentes de mano de Álvaro. Jesús tiene micro pero habla poco, Ramón no tiene micro, no sé si alguna vez le han puesto uno.

Comienzan a sonar los nuevos temas. Mi Paraíso, que da el título al disco, y otro más. Los dos se diluyen entre el entusiasmo de tener a la banda como en el salón de casa, y que son escuchados por primera vez, aunque suenen de siempre. Muy Secretos.

El tercero, Si pudiera  parar el tiempo, es un tema dedicado a la larga lista de grandes que nos han abandonado recientemente, como saliendo uno tras otro por la puerta de en un bar a la hora del cierre.

Bowie, Lou Reed o Ric Ocasek, solista de The Cars fallecido este mes. Banda que Los Secretos versionaban en sus inicios. Por último no podían faltar los nuestros. Enrique Urquijo, Antonio Vega y el más reciente, Manolo Tena.

El homenaje, a modo flashback de película barata, me lleva a la primera vez que vi a Los Secretos en Las Ventas. Las bandas de Pop español de los 80 llevaban tiempo en barbecho, por no decir desaparecidas. Salvo contadas excepciones o miembros que continuaban su carrera en solitario. La mayoría de los grupos de la movida y aledaños habían dado paso a bandas como La Oreja de Van Gogh, El canto del Loco y contemporáneos juveniles de mejor o peor nivel. No habían pasado ni tres años de la muerte de Enrique Urquijo. Algunos incluso decían que si íbamos al concierto de El Secreto, ya que solo quedaba uno. El morboso humor español peinaba canas mucho antes de que fuera censurado en twitter.

El cartel parecía una inocentada de Martes y 13, los José Motá de antes. Duncan Dhu, Gabinete Caligari, Hombres G y Los Secretos con colaboradores y amigos como Bunbury, Antonio Vega, Iván Ferreiro – cuando solo era Iván cantante de Piratas- Ariel Roth, Dani Martín y una larga e inesperada mezcla de artistas de diferentes etapas, bandas y edades. Prometía.

Lo abre Alaska a pleno día pinchando electrónica a lo Morocco Dj 5am. Abucheos y pitidos del público por considerar que el género escogido está fuera de lugar. No sé si por sitio, hora, o las dos. Pero Olvido fuera de lugar siempre está cómoda, igual por eso ahora dice que es de Vox.

Según manda el programa comienza Don Jaime Urrutia, le siguen Duncan Dhu, Los G y finalmente Secretos, cada cual con sus amigos e invitados.

El escenario no miente, aunque Madonna piense lo contrario, y enseguida delata a quienes están en forma y han seguido en activo en el mundillo, o quienes por las circunstancias que fueren, se han dedicado a cultivar alguna hortaliza, a vivir de las rentas o a dirigir algún negocio de otra índole, con más o menos éxito.

Hay gran diferencia de calidades, talentos y forma física, aunque no falla eso de que el que tuvo retuvo, o que se lo digan a Antonio Vega. El espectáculo en cualquier caso es un repaso excelente de pasado, presente y futuro de nuestra música, y no va a caber ni en un VHS, ni en una Ferrocromo de 90.

Esa noche se abrió la cueva donde reposaban los restos de las grandes bandas de pop de los 80, y miles de murcielaguitos salimos entusiasmados volando hacia la luz, dando, por suerte para todos, – y principalmente para las discográficas- una segunda vida a muchas de las formaciones que habían hecho historia y que  rodeados de chimenea y niños, o whiskys solitarios, no pensaban volver a pisar un escenario y mucho menos a tirar de furgo. Así de grande es la vida, repleta de oportunidades. Pero como nunca hay nada gratis, ese día se abrió también la caja del inagotable mundo del tributo. Para compensar.

Y volviendo al Forum con otro desenfoque de flashback. Mi Paraíso es constancia, trabajo, estilo y eso si, cero sorpresas. Claramente Secretos no tiene necesidad ni ganas de innovar. No son Bono. Pero si es una vida más para esa gata de grandes ojos que nunca nos dejó. Una banda de siempre que no he sido capaz de describir sin recurrir a una parte de su historia, o de la mía.

Algo que mi amigo Javier Alonso, Cucho, si supo hacer en pocas palabras. Un día que le puse en casa el AM de Wilco, banda referente de rock alternativo y folk de esta década, preguntó quiénes eran esos que eran como Los Secretos en inglés.

Crónica del concierto de Las Ventas.
El País. 5 de Julio de 2002.

Ramón Arroyo. Los Secretos. Septiembre 2019. Fnac Callao. Madrid

https://elpais.com/diario/2002/07/05/madrid/1025868266_850215.html

https://elpais.com/diario/2002/07/05/madrid/1025868266_850215.html

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